viernes, 1 de abril de 2011

Reflexión del texto "Selectividad" Eduardo Mendoza

Quisiera comenzar mi comentario, poniendo de manifiesto que, al igual que el autor, considero importantísimo el empleo de la lengua en ámbitos cotidianos, pues saber expresarnos y escribir es importante en cualquier rama de estudios. Así, el más importante de los científicos, ha de saber expresarse correctamente para enunciar una nueva teoría, intentar explicar sus hipótesis al resto de la comunidad científica, o bien refutar aspectos a otras teorías expuestas con anterioridad. Sin embargo, actualmente la mayoría de la gente no quiere saber nada de estudios, y considera totalmente trivial todo aquello relacionado con el conocimiento. Creo que esto es causa de un mal sistema educativo, unos malos medios de comunicación, de unos malos políticos y, sobre todo, de una sociedad cada vez más incompetente. Cabe destacar que cuando me refiero a la sociedad, no me refiero a todo el planeta, sino a la sociedad de nuestro propio país. Nuestra incompetencia llega tan lejos, que somos capaces de discutir con otros y de opinar sobre cosas de las que no tenemos la más remota idea. Otros países, como por ejemplo Alemania (cuyo sistema educativo esta mucho mejor organizado que el nuestro), sólo hablan de aquello de lo que están seguros que están diciendo lo correcto. Un ejemplo claro es el que salió hace unos días en los periódicos: en Francia y en Alemania, se han agotado los libros sobre terremotos y efectos de la radiación nuclear desde el pasado terremoto de 9 grados de magnitud en la escala Richter. Aquí, nos limitamos a hablar de reactores sin imaginarnos siquiera que querrá decir esa palabra. 

Por otro lado, quisiera discutir la posición de Eduardo Mendoza cuando menosprecia al conjunto de asignaturas científicas, considerándolas de menor importancia. Creo que si hay algo que ha sido importante a lo largo de la historia de la humanidad, ha sido su evolución en el ámbito de las ciencias, tanto naturales como tecnológicas. Como buen alumno de ciencias naturales he de criticar la expresión del autor “a mi me basta con saber que el detergente de la lavadora no debe ingerirse”. Es precisamente por estas frases por lo que nuestro país no funciona en el ámbito intelectual. Hemos de unir el conocimiento científico con la capacidad comunicativa y expresiva. Si a un gran escritor le basta con saber sólo eso, imagínense lo que les interesa saber a la mayoría alumnos ineptos de nuestro país. Considero gravísimo, al igual que con la lengua, que más del ochenta por ciento de los alumnos no hayan conseguido pasar los exámenes de las diferentes materias científicas, como química, física o matemáticas. Una vez más, este dato nos muestra la incompetencia del sistema educativo español, que permite a los alumnos acceder a la universidad con unos conocimientos ínfimos de las diferentes asignaturas.

Respecto al problema del sistema educativo que he comentado anteriormente, opino, a diferencia del autor, que no es un problema que no se pueda resolver. Claro que se puede resolver, sólo necesitamos empezar por impartir clases más o menos decentes en los cursos inferiores, pues como dice el refrán, “árbol que nace torcido, nunca su rama endereza”. Por otra parte, sería necesario reducir hasta cero el número de asignaturas suspensas con las que se promociona, y hacer de nuestro sistema un proceso estrictamente selectivo, en el que cada alumno sería dirigido hacia la rama de conocimientos más apropiada para él. El resultado sería la introducción en el sistema laboral de unos pocos en cada sector, siendo éstos los mejores en su puesto y reduciendo notablemente problemas como el paro.

Para concluir, afirmo que es importantísimo tener capacidad para saber expresarnos y escribir con corrección, pero no nos tenemos que olvidar de la importancia de las ciencias. Además, creo que la falta de conocimientos de los ciudadanos españoles se debe al mal y permisivo sistema educativo, que nos hace cada día más incompetentes, alejándonos, como enuncia el autor, de este mundo cada vez más competitivo.

domingo, 27 de febrero de 2011

Me despierto en un lugar desconocido

Me despierto en un lugar desconocido  pero a la vez me resulta familiar, miro a todos lados. Voy a levantarme, pero… un momento, ¡tengo las manos azules! Tras mi asombro, me levanto y veo que soy mucho más alta que antes. Empiezo a mirarme y me doy cuenta de que llevo una ropa muy rara y en el pelo… en el pelo llevo una trenza muy larga ¡SOY UN NA’VI! No, esto no puede estar pasando, ¿qué narices llevaría  ayer la cena? entonces oigo ruidos, se acerca alguien y para que no me vean, me escondo detrás de una planta enorme. Ellos pasan de largo, pero… no sé… oigo como otra respiración, miro a todos lados y no veo a nadie. Un momento… esto no es una especie de conífera o algo así como pensaba, sino que se trata de un animal parecido a un rinoceronte, de unos dos metros de ancho y con un largo cuerno que le atraviesa toda la cabeza. Sin pensarlo, empiezo a correr tratando de huir de ese selvático animal. Me gustaría pedir ayuda, pero no conozco este mundo, no conozco su idioma y estoy perdida, me siento como si fuera incapaz de hablar, pues al fin y al cabo hablar consiste en comunicarse. Cada vez se acerca más, mis piernas largas y azules no pueden con semejante velocidad. Como si saliera de la nada, un ser extraño aparece de repente entre un conjunto de plantas parecidas a las anémonas marinas de nuestro planeta y tranquiliza a la bestia. Tras esto, se acerca y me dice algo muy raro… Tal vez me esté hablando en avatariano, o tal vez en inglés… ¿por qué no haría caso a Elvira cuando me decía que el inglés era “universal”?. Le hago unas señas para decirle  que no puedo hablar, entonces se queda mirándome  y empieza a reírse de mi. Tras esto, el ser extraño me dice por medio de señas que le siga. Llegamos al sitio donde están todos los na’vi, la verdad me siento un poco incomoda. No para de mirarnos todo el mundo y tras atravesar la enorme masa de seres misteriosos llegamos a un lugar donde nos espera  un na’vi, supongo que será el jefe. Mi acompañante me dice que me esté ahí quieta y sin hacer nada. La gente empieza a mirarme y yo sonrío. Empiezan a acercarse a mi y me pongo un  poco nerviosa, tropiezo y voy a parar a algo parecido al estiércol… pero de color lila y poco menos oloroso. Después del numerito que he hecho la gente no para de reírse, normal… yo también lo haría, al oír las risas se acerca mi salvador, el que me trajo aquí. Al verme se ríe, me da la mano para que me levante y me pide que le acompañe. Llegamos a un sitio precioso, supongo que será para lavarme. Tras asearme me deja ropa nueva y volvemos al sitio de antes. La gente no para de reírse de mí, pero entonces subimos a un sitio junto con el jefe y empiezan a hablar. Claro, no entiendo que dicen pero algo sorprendente porque todos parecen sorprendidos. Me miran y el chico de antes me explica por medio de señas lo que ocurre: se supone que soy la heredera de esto. Tras oír esto un flash-back de mi vida en la tierra cruza por mi mente, ¿Podré regresar? Me empieza a faltar el aire… empiezo a explicarles que debe de ser un error, un malentendido. Me señalan una piedra en la que aparece grabado mi retrato, tanto el terrestre como el actual. Sin embargo, yo sigo sin comprender nada y pienso que todo esto es una trampa. No sé su lenguaje, no los puedo comprender y no me comprenden, solo mediante señas que a veces son casi incomprensibles. Empiezo a sudar, a ponerme nerviosa, todos los Na’vis se acercan hacia mi, ¿Qué quieren?... De repente mi amigo me sonríe hipócritamente y uno de ellos saca un artilugio punzante que podría matar a la bestia más feroz. […]
[…] Entraba sol por mi ventana y abrí los ojos. Estaba en casa, mis manos eran terrestres, todo había sido un sueño. Articulé mis labios y pude llamar a mi madre, por fin podía comunicarme, por fin podía hablar.

martes, 19 de octubre de 2010

Memorias de un viaje al centro de la célula

Hola me llamo Fabiola, y soy la encargada de llevar a cabo la misión de reparar el gen que se ha estropeado en un glóbulo blanco.
Me dirijo a la nave para ser encogida y metida por vía intravenosa del dicho cuerpo. En mi nave llevo todo tipo de cosas, hasta un aparato que me  avisará cuando vea a dicha célula enferma. Ya están todos los aparatos en marcha, sólo falta apretar un botón (seré encogida a 100 µm ) y terminar de comprobar unas cosas. Me han dado la señal, todo está listo. De repente, lo voy viendo todo cada vez más grande, es una sensación increíble. Ahora, lo que hacen es que  junto con un líquido me meten en una jeringuilla y lo único que veo es como salgo expulsada a las venas. Ya estoy dentro, ahora lo que debo hacer es recorrerme las arterias y cuando lo vea dejaré que me coma. Debo llevar mucho cuidado puesto que todos los glóbulos blancos querrán comerme y si lo hacen no podré curar el gen. ¡Esto es precioso por dentro!, y eso que las imágenes que nos enseñan son parecidas y ya nos impactan… pues esto es aún mejor. Ahora voy a dejar un momentito el piloto automático porque voy a coger una bebida del minibar que estoy muy sedienta, además solo será un momento. Cuando me dispongo a cerrar ya la nevera empieza a sonar una alarma… por lo visto, se nos esta acercando demasiado un glóbulo blanco, voy corriendo al asiento y veo que cada vez se acerca más rápido. Entonces empiezo a acelerar yo también, pero de repente se me cala la nave… ¡No sé qué hacer! ¡No se pone en marcha! ¡Me va a dar algo! Entonces, a unos instantes de ser engullida por el glóbulo blanco la nave arranca y salgo disparada. Ufff... ha faltado muy poco, otro fallo de estos y no lo cuento. Sigo mi ruta por los conductos… y ya desesperada y a punto de tirar la toalla la encuentro: está pegada a una pared de las arterias. Voy a meterme dentro, atravieso la membrana celular y llego a las proteínas que me dirán si puedo o no entrar. Me han dejado, ¡qué alivio! ha habido un momento que creía que no me dejarían, bueno oficialmente ya se puede decir que estoy centro de la célula, lo que me ha costado.
Es increíble, parece mentira es todo muy parecido a las imágenes, en este momento estoy viendo las mitocondrias, y las proteínas transportando y ayudando, ¡Anda! mira los ribosomas fabricando lo que las proteínas le han dicho… es como mágico, y el citoesqueleto formándose y desformándose en cuestión de segundos. Pero claro, a parte de estar disfrutando por el maravilloso paisaje, debo llevar cuidado porque en cualquier momento viene un lisosoma me come, y claro no estoy por la labor de que me pase algo parecido al pequeño percance del glóbulo blanco. Para estar más  segura voy a meterme por el retículo endoplasmático y por sus canales llegaré al núcleo. El retículo endoplasmático es enorme y con lo torpe que soy… ¿a que no sabéis qué me ha pasado? ¡Que me he perdido! Si, yo… que raro ¿no? pues aunque sé que no os lo creéis me he perdido, es que si os digo un secretillo, yo y la orientación no congeniamos mucho. Bueno, voy a ver si el GPS funciona aquí. No, no funciona. Bueno, yo me meto por todos los canales y ya llegare. Entonces por fin me adentro en un canal que parece que se dirige al núcleo, es fantástico y parece como la mitad de una gominola. Paso el envoltorio nuclear y llego a la segunda capa (la cromatina) y por fin a la capa final en la que debo de reparar el gen.  Ya he llegado y veo de lejos al gen que está malo, me voy acercando con cuidado para no dañar los demás, ya estoy junto a él. Voy a colocarme mi traje especial para salir y arreglarlo, estoy nerviosa, no se entra al nucleolo de una célula para arreglar un gen todos los días. Voy a salir por una cápsula y una vez que haya salido me pondré a averiguar lo que le ocurre .Ya estoy fuera y le estoy haciendo unas pruebas. Tras un largo tiempo de investigación he descubierto lo que le ocurría: sólo tenía leucemia mieloide crónica, que se produce por una translocación entre el cromosoma 9 y el 22 dando lugar a un gen mutante llamado bcr-abl que codifica una proteína que estimula la replicación celular. Así pues, con la tecnología que dispongo procedo a la identificación y reparación del cromosoma dañado, y realizo un corte entre ambos cromosomas. Bueno, parece que todo vuelve a su normalidad, me vuelvo a meter en la cápsula y ya estoy en la nave otra vez. ¡Vaya! ha sido una sensación genial. Pongo de nuevo la nave en funcionamiento y esta vez sin perderme salgo del retículo endoplasmático. Me dispongo a salir de la célula pero antes me hecho una foto para recordar el inolvidable viaje.
Cuando ya he salido y cuando ya sé que estoy en la posición correcta para volver a ser sacada por vía intravenosa (así además podemos analizar la sangre y ver si todo ha vuelto a la normalidad), doy la señal y otra vez veo como algo me absorbe, me dejan en el sito de antes y le dan al botón para devolverme a mi tamaño normal. ¡Ay, ya vuelvo a ver las cosas mas pequeñas que yo! Cuento mi experiencia y para mi sorpresa todo ha sido grabado y podré tenerlo de recuerdo. Por la labor de reparar una célula me darán un premio Nobel de medicina y aquí estoy con mi jefe Pedro Pablo en el laboratorio investigando más cosas sobre la célula.   
Realizado por F. Cano

lunes, 11 de octubre de 2010

Busquémonos otro planeta...

Nos estamos cargando el planeta y nadie se quiere dar cuenta. Tal vez hoy día vivamos todos despreocupados, felices y sin pensar en el devenir de nuestra Tierra. Pero, ¿en serio creéis que el desarrollismo que estamos ejerciendo sobre el mundo va a traer algo positivo? Tampoco es cuestión de estancarlo todo y parar con los avances, pero al medio ambiente le estamos pidiendo demasiado, le estamos pidiendo que trabaje al doscientos por cien y eso va a tener sus consecuencias. Estamos ante la sexta extinción más importante de la historia de la tierra, pero con la diferencia de que las otras cinco se produjeron de forma natural y relativamente buena para el planeta, pues la naturaleza es sabia, y al fin y al cabo cada una de las extinciones anteriores tuvo su parte positiva: (como la aparición de nuevas especies o el desarrollo de los mamíferos a causa de la extinción de los dinosaurios). Sin embargo, ésta que tenemos delante se va a producir en gran parte por la culpa del ser humano, por la explotación que provocamos día a día a nuestro entorno y por la falta de interés, por no haber pensado en nuestro futuro.

¿Por qué no abrimos los ojos y valoramos un poco más nuestro planeta? ¿O mejor aún, por qué no pensamos en las generaciones futuras? Es triste, pero real. Modelos de simulación informáticos, como el World 3, aseguran que alrededor del 2050 seremos unos doce mil millones de personas… ¿en serio creéis que existen tantos recursos y alimentos como para abastecer a tal cantidad de gente? El resultado va a ser nefasto: en apenas 10 años morirán más de la mitad de personas del planeta por falta de alimentos y recursos, ¿os imagináis? Se morirían alrededor de 6 mil millones de personas… justamente el número de habitantes hoy día de nuestro planeta. No podemos seguir creciendo tanto, no podemos abusar de nuestro medio ambiente, y… no podemos contaminar tanto. Si 6 mil millones de personas han sido capaces de casi destruir el planeta, ¿qué serían capaces de provocar el doble de personas? Pff, sólo de pensarlo…

Y, ¿Quién nos asegura que no somos uno de nosotros los que se verá perjudicado por esta reducción masiva de la población? O nuestros hijos, nietos… etc. Es triste pensar así, pero si no nos lo planteamos de la manera más drástica creo que esto no cambiará. Y para ello, necesitamos colaborar cada uno de nosotros, granito a granito, hasta conseguirlo. Si se empezaran a poner leyes y normas en todos los países desarrollados, (puesto que los países pobres bastante tienen, no les vamos a hacer encima que se preocupen por el medio ambiente cuando un plato de comida les cuesta dos días de trabajo), se podría parar todo esto, o al menos retrasar la catástrofe que se nos viene encima. El calentamiento global, la contaminación, la superpoblación, el efecto invernadero, la falta de recursos y alimentos… Esto se nos viene encima y no nos da la gana de evitarlo.

Hace 20 años nos estábamos cargando la capa de ozono con las emisiones de gases, ahora, tras la prohibición de las emisiones  de gases tóxicos por unanimidad entre los países, los científicos empiezan a observar ligeras recuperaciones de esta capa tan importante para la vida de nuestro planeta. Pudimos arreglar ese “problemón” de la capa de ozono (pues sin ella la tierra se convertiría en un planeta casi inhabitable), ¿por qué no nos unimos TODOS y arreglamos lo que se nos viene encima? Dejémonos de guerras y de peleas entre políticos, unámonos para arreglar esto. Las matemáticas no engañan, y por desgracia los modelos de simulación informáticos de nuestro planeta están realizados con ecuaciones matemáticas pasadas a un ordenador… Esto se puede cambiar, pero… ¿Estará dispuesta la humanidad a sacrificar sus planes ambiciosos? Quién sabe, el tiempo nos lo dirá.